Durante la adolescencia sentimos que estamos madurando, que estamos creciendo y nos comienzan a molestar, irritar o avergonzar ciertas cosas que hacen o nos dicen nuestros padres (cosas que han dicho o hecho desde siempre, pero ahora nos parecen inadecuadas).
Esto nos hace contestarle a nuestros padres de una manera grosera sin